Chipiona no está exenta y el nuevo curso que se avecina estará marcado por la evolución de la pandemia, septiembre y octubre se presentan vertiginosos.

Manuel Monge Lorenzo.
Escritor (Resiliencias, Relieves de Chipiona)
Asociacionista, amante de la música, ajedrecista, ...

El comienzo del curso 2020-2021 se presenta complejo, ni que decir tiene que la pandemia ocasionada por la covid-19 es su principal causa, todo vendrá marcado por su evolución y actuará como un vórtice en la realidad de los próximos meses. Para ponernos en situación, permítaseme la licencia -bajo mi responsabilidad- de tirar de ironía: este año los hitos publicitarios de El Corte Inglés, "Ya es Primavera" y la "Vuelta al Cole", han sido inusual y fallido, respectivamente.

Son muchos los interrogantes y la incertidumbre que se atisban en el horizonte de los próximos meses de septiembre y octubre, la escalada que se presume puede llevar a una histeria colectiva de dimensión impredecible. Puestos a analizar de un modo objetivo, y sin ánimo de generar alarmismo innecesario, se puede decir que la cosa pinta mal.

Primeramente, el número de contagios no deja de aumentar, las medidas tomadas para la fase de nueva normalidad tras el confinamiento parece que no han contenido suficientemente el avance de la pandemia en España; quizá en el resto de Europa esta tendencia se reproduzca en las próximas semanas. Era previsible que el virus se expandiera al finalizar las medidas de restricción de la movilidad, se ha asumido ese riesgo siempre y cuando fuese controlable, un riesgo difícil de medir debido a que el poder de contagio del virus ha sido uno de los factores clave de su proliferación; pero intuyo que no sólo los motivos sanitarios han sido los únicos en la toma de la decisión política.

Por otra parte, hay aspectos claves del comienzo de curso del que se desconocen las medidas que se van a adoptar y generan un alarmismo en la población en general que sería conveniente atajar. Durante el mes de septiembre se procederá a la restitución de la vida cotidiana -mutatis mutandis-, vuelta a los puestos de trabajo, comienzo de la actividad académica, aumento de la movilidad personal, etcétera. Una comunicación e información acertada desde el punto de vista institucional es imprescindible para eliminar las dudas razonables que a muchas personas le asaltan, si no se aporta con la suficiente antelación cabe presumir cierta improvisación o incapacidad, aumentando la tensión innecesariamente.

Las particularidades de este virus son la principal causa de su maligna efectividad, la investigación científica debe marcar los tiempos, el conocimiento del comportamiento, evolución y, en cierta medida, el endemismo del virus es esencial. Todos tenemos que aprender a defendernos y convivir con esta amenaza, ello requiere su tiempo. Dentro de ese aprendizaje ya se ha detectado la especial incidencia por su mortalidad en los geriátricos, así, la OMS advirtió en abril que en Europa al menos el 50% de las muertes por coronavirus se produjeron en las residencias de ancianos. Igualmente, foralecer el Sistema Sanitario es fundamental, huelgan los argumentos, es evidente, que deben aumentarse los recursos, la gestión y la coordinación.

En esta adaptación a la circunstancia que nos ha sobrevenido, todos estamos aprendiendo, esperamos que sea pasajera aunque nadie sabe su duración. Cuando se declare el final de esta pandemia nos queda el gran interrogante, ¿ cómo será la normalidad?. Tal vez se instaure una versión mitigada de la actual nueva normalidad, dando por sentado que la antigua normalidad no volverá idénticamente; casi con toda seguridad será un normalidad mixta, por así llamarla.

El duro golpe de la pandemia que está causando a muchos niveles no será reversible y modificará relaciones y procederes, tendremos otro modo de interactuar e incluso de percibir la realidad. Podemos entrever cambios que se avecinan a corto plazo, en la formación escolar y académica, en las relaciones laborales con el teletrabajo, en las relaciones económicas con la nueva economía y con la economía digital, en la comunicación e información con el reforzamiento de las TIC, las nuevas relaciones institucionales entre administración-administrado, ... .

Estos cambios se instalarán en esa normalidad mixta de modo gradual, solapados y simultáneamente; se producirán fricciones y tensiones inevitables en este choque tectónico entre normalidades, que esperemos tengan un desarrollo razonable y entroncado en la concepción humanística de la realidad.

Donde quizás esté el quid de esta transformación sea en la toma de decisiones desde el ámbito público, en incardinar poder político y poder ciudadano, en disminuir la brecha entre la esfera política y ciudadana. Adoptar medidas que conllevarán cambios importantes y tomar decisiones en poco espacio de tiempo que afectarán sustancialmente a muchas personas y colectivos, sólo puede tener un resultado medianamente satisfactorio con una gestión política ágil y razonable, dejando a un lado las anquilosadas estructuras e inercias de una política partidista y trasnochada.

Es ahora muy necesario anteponer el bien común y el servicio público como medio de transformación y adaptación a los convulsos e inciertos tiempos que se avecinan.

n s c
22 de agosto de 2020
#negritasubrayadocursiva

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Redacción chipiona.city

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