Hoy realizaremos un recorrido un poco más largo de los anteriores. Vamos a recorrer la costa de Chipiona, en dirección a Sanlúcar de Barrameda, desde la Playa de Micaela hasta la Punta de Montijo, volviendo por la antigua vía del tren.

Es una ruta circular, que hay que realizar, si no queremos mojarnos, en época de mareas vivas, como por ejemplo estos días, en los que la marea baja deja libre más espacio en nuestra costa. Puede realizarse, de forma más o menos cómoda en aproximadamente 2 horas y 30.

Dado que tenemos que realizar este recorrido con mareas vivas, los mejores momentos para hacerlo son cuando la luna esté llena o sea nueva, ya que es cuando los coeficientes de mareas son más altos y la mar se retira más cuando vacía.

La mejor hora de inicio es entre las 9:00 y 10 de la mañana, momento en que tendremos al menos 3 horas de margen entre el final de la bajamar y el comienzo de la subida. Este tramo horario nos permitirá realizar el recorrido de vuelta por la playa, deshaciendo el camino, si no queremos volver por la Vía Verde.

Nuestro punto de salida es la Playa de Micaela. Esta coqueta playa, que cuenta con la bandera azul de los mares limpios de Europa, está al final de la Avenida Adolfo Suárez, la misma que nos lleva al Puerto Deportivo de Chipiona.

Nos recibe el impresionante fortín que ilustra la cabecera de nuestro viaje. Los fortines son vestigios de la 2ª Guerra Mundial, construidos siguiendo las directrices de Hitler, por prisioneros de la guerra civil, allá por la década de los 40 del siglo pasado, para defender la costa de una posible invasión aliada.

Durante el camino encontramos varios restos de la batería defensiva que se desplegó junto a los fortines. Una es esta llamada del Paraqué y más adelante encontraremos la de Montijo. Estaban situadas arriba del barranco pero la acción de las mareas acabó por robarle terreno al barranco y ahora se encuentran a unos 20 metros de la orilla.

Nuestro paseo transcurre por zonas que a veces pueden ser dificultosas, ya que es una zona rocosa y que está rodeada por un pequeño acantilado de unos cuatro metros que el mar ha ido socavando a lo largo de los años y que va dejando sus restos sobre la orilla. Sin embargo, la paz, acompañada casi siempre por la soledad, con la que vamos recorriendo nuestro camino, arrullada por el lento despliegue de las suaves olas sobre la orilla, sólo es interrumpida, de manera breve, por los graznidos de las gaviotas.

Cada recodo que sorteamos, da paso a pequeñas y solitarias calas, cuyo acceso en la mayoría de las ocasiones está limitado a escaleras privadas que bajan de los terrenos del barranco. Si hacemos el recorrido en verano no nos será posible resitirnos a darnos un baño en alguna de ellas.

Llegamos a la Punta de Montijo, donde la playa vuelve a abrirse y nos muestra un zig zag de rocas y arena blanca, que le dan al conjunto un aspecto rústico y agradable para el paseo. Justo en la misma Punta de Montijo encontramos el Corral de Pesca de Montijo, usado desde tiempos ancestrales para la captura de peces por los mariscadores.

Las vistas de Chipiona desde la orilla de Montijo son muy particulares, pues no es el skyline que acostumbramos a ver en las fotografías de Chipiona. El Puerto Deportivo en primer término, la torre de la Parroquia, el Castillo y por supuesto el Faro de Chipiona, componen una estampa preciosa y curiosa de nuestro pueblo.

Frente a nosotros, en la misma desembocadura del Guadalquivir, podemos ver el famoso "Barco del Arroz". En la noche del domingo 27 de febrero de 1.994, sobre las 8,45 de la noche, el carguero de bandera chipriota "Weisshorn" encalló frente a las costas de Chipiona con una carga de 6.200 toneladas de arroz.

Ha llegado el momento de decidir nuestra vuelta. Hemos recorrido aproximadamente unos 2,5 kms. y el horario de la marea determinará nuestro camino. Si vemos que la marea ya ha comenzado a subir es mejor optar por la vuelta programada, por la Vía Verde, a no ser que queramos mojarnos en varios puntos de nuestro camino de retorno.

Tomamos la salida y debemos encaminarnos por un trozo de carretera, con poco tránsito, hacia la Vía Verde Entrerríos. El recorrido de la Vía Verde transcurre por la antigua línea de ferrocarril que unía la Costa Noroeste con el Puerto de Santa María. Es un camino llano sin apenas pendientes, y en su recorrido podremos observar un paisaje agrícola tradicional, con campos sembrados que se alternan con invernaderos de flores y hortalizas.

Es muy habitual que nos encontremos ciclistas en la Vía Verde, por lo que es aconsejable caminar por el lateral izquierdo, viendo venir a los ciclistas con los que nos podamos cruzar. Es un camino jalonado de morales que durante la primavera y primer tercio del verano proporcionan sombra y frescor a nuestro paseo. No es raro encontrar caballos, mulos y burros en los campos de la zona. En nuestro camino de vuelta, pasaremos por una granja ecológica y otra de avestruces, aunque esta última no es visitable normalmente.

Tras un paseo de unas 2½ o 3 horas a lo sumo, volvemos a Micaela, donde damos por finalizado este paseo que esperamos que te animes a realizar y disfrutar tanto como lo hemos hecho nosotros, al recorrerlo y al intentar describírtelo.

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Redacción chipiona.city

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