Una guardia civil de Chipiona, relevada de su puesto y obligada a entregar el arma con un parte obligatorio de baja por estrés, en primera valoración – y ansiedad en un segundo informe sin ni siquiera haber sido valorada- sufre acoso en su cuartel desde que el mes de enero de 2017 se negó a reducir la vigilancia extrema a una maltratada, tal como le pedían sus superiores por no disponer de patrulla para realizar el seguimiento.

La agente de Chipiona (Cádiz), que hasta ese momento había tenido un expediente impoluto, se ha visto retirada de sus funciones, y archivados sus solicitudes de expediente de acoso como guardia civil y mujer.

Tampoco se ha activado con esta guardia civil el protocolo después de que su coche haya sido dos veces cubierto de pintura, y saberse que en el primer caso, ya con seguridad, se trataba de un maltratador que tenía activada la orden de alejamiento de su víctima.

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Redacción chipiona.city

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